Los trastornos del gusto

Los problemas con el sentido del gusto pueden tener un gran impacto en la vida. El gusto estimula el deseo de comer y, por lo tanto, tiene un papel clave en la nutrición. El sentido del gusto también ayuda a mantenernos sanos al ayudarnos a detectar alimentos o bebidas en mal estado.

Los científicos han establecido que hay cinco sabores distintos que contribuyen a nuestro sentido del gusto: dulce, agrio (ácido), amargo y salado (“salado” se refiere en este caso a dos sabores distintos: el sabor de alimentos con sal y el sabor de alimentos condimentados).

Estos sabores, más las sensaciones de calor, frío y textura, se combinan dentro de la boca para darnos el sentido del gusto. El sentido del olfato también contribuye a la percepción del gusto. De hecho, los sentidos del gusto y del olfato están relacionados de manera tan estrecha que la mayoría de las personas que van al médico porque piensan que han perdido el sentido del gusto se sorprenden al descubrir que han perdido el sentido del olfato.

Perder el sentido del gusto puede incluso afectar la salud. Por ejemplo, si su sentido del gusto se deteriora, puede cambiar sus hábitos de alimentación al agregar demasiada azúcar o sal a los alimentos para tratar de mejorar el sabor. También puede comer demasiado o muy poco.